
Holanda volvió a pasar a la final de un Mundial, por tercera vez en su historia y primera en 32 años, al derrotar por 3-2 a la heroica Uruguay, que luchó con alma y vida en el Green Point de Ciudad del Cabo.
En un partido cerrado por los candados defensivos y la lucha feroz mano a mano por el control de la pelota, sólo con misiles teledirigidos se podía romper el equilibrio y así fue con los goles de Giovanni van Bronckhorst (18) y Diego Forlán (41).
Van Bronckhorst lanzó su remate esquinado desde 25 metros y clavó el balón en un ángulo alto y Forlán tuvo el talento de fabricar un hueco, una herida en la barrera de defensores con un amague y enganche hacia adentro, antes de rematar recto al medio de la portería.
En ambos casos la trayectoria de la Jabulani, caprichosa e inestable, pareció confundir tanto al arquero uruguayo Fernando Muslera como al holandés Maarten Stekelenburg.
Cuando la escuadra sudamericana se había ido arriba, con mayor audacia y control del juego, fue sorprendida con dos estocadas mortales, un remate rasante, endiablado, de Wesley Sneijder, que se desvió en la pierna de un defensor, a los 70 y un cabezazo de Arjen Robben, a los 73.
Sin Forlán en la cancha, reemplazado por agotamiento, sobre la hora Uruguay se fue a las barbas del arquero holandes y logró descontar Maxi Pereira a los 90+2, pero sin tiempo para una nueva reacción épica.
Tras este resultado, Sneijder firmó su quinto tanto e igualó en la tabla de máximos anotadores con el español David Villa, mientras que Forlán sumó el cuarto en en el mundial.
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